Hay una frase que probablemente se ha escuchado mas de una vez en una obra, una fabrica o incluso en un hospital. " eso no pasa nada ".
No pasa nada porque ya se ha hecho muchas veces. No pasa nada por que la tarea dura cinco minutos. No pasa nada por que el trabajador tiene experiencia y sabe lo que esta haciendo..
¿ Hasta que pasa? y cuando pasa, normalmente ocurre muy rápido.
- Una herramienta se suelta.
- Algo cae.
- Una partícula sale disparada.
- Una sustancia salpica.
- o una máquina hace algo que no estaba previsto.
¿ Después vienen las preguntas que ya no sirven de mucho?.
Por qué no se usaron las gafas?.
Dónde estaba el casco?.
Por qué no tenía los guastes puestos?.
Dónde están sus botas?.
y su uniforme?.
La mayoría de las personas no empieza su jornada pensando en que va a tener un accidente.
Precisamente por eso la protección tiene que estar preparada antes..
En Seguritexcolombia trabajamos todos los días con empresas y trabajadores que necesitan dotación para diferentes actividades.
Y algo que hemos aprendido es que hablar de elementos de protección no es simplemente hablar de cascos, guantes, gafas o protectories auditivos. Cada uno tiene su razón de ser y, dependiendo del trabajo, unos pueden ser indispensables mientras otros ni siquiera son los adecuados.
Una Obra en construcción es un buen ejemplo.
Allí las condiciones pueden cambiar prácticamente todos los días:
- Hay materiales que se mueven.
- herramientas.
- maquinaria o personas trabajando en distintos niveles.
- polvo.
- ruido.
- y zonas donde todavía se esta construyendo.
En medio de todo esto, el casco parece el caso parece algo tan normal que a veces se olvida por qué está ahí.
Un golpe en la cabeza no necesita ser provocado por un objeto enorme para causar una lesión, un elemento que cae, un movimiento inesperado o un golpe contra una estructura pueden ser suficientes. El casco de seguridad está pensado precisamente para ayudar a reducir las consecuencias de determinados impactos.
Las gafas tienen una historia parecida, aunque quizá se les presta todavía menos atención.
Cuando alguien está cortando, perforando, puliendo o trabajando con determinados materiales , puede salir una partícula a una velocidad que no da tiempo de reaccionar. Puede ser pequeña, incluso casi invisible, pero el ojo no necesita mucho para resultar lesionado.
Por eso unas gafas de seguridad no son un accesorio para completar la pinta del trabajador. Están ahí porque los ojos no tienen manera de defenderse de una partícula que llega de repente.
Y las manos... Bueno, las manos están metidas prácticamente en todo.
En construcción se utilizan para cargar, sujetar, ajustar, cortar, manipular herramientas y hacer infinidad de tareas. Es lógico entonces que estén bastante expuestas. Los guantes adecuados ayudan a disminuir el riesgo de cortes, golpes, abrasiones, y otros tipos de lesiones, aunque aquí también hay que tener cuidado con algo que parece obvio y muchas veces no lo es: no todos los guantes sirven para todo.
No es lo mismo manipular materiales que trabajar con productos químicos , ni es igual una labor donde existe riesgo de corte que otra en la que el principal problema es la temperatura.
Eso también pasa en las empresas industriales.
Una fabrica puede tener varias áreas y cada una puede necesitar una dotación diferente. En un sitio puede ser fundamental proteger los oídos, por el ruido constante de la maquinaria; en otro, cuidar los ojos de partículas; más allá puede haber exposición a sustancias que requieren guantes, protección respiratoria o ropa especial.
Aquí es donde seguritexcolombia le asesora a elegir la dotación adecuada ya que las empresas se inclinan por precio o por costumbre terminando siendo un gran error.
La protección tiene que responder al trabajo real.
Y esto no es solamente una recomendación nuestra, Dentro de los estándares del Sistema de Gestión y Seguridad en el Trabajo en Colombia se contempla la entrega de los Elementos de Protección Personal y la verificación de que sean utilizados, además de la identificación de peligros y la implementación de medidas para controlarlos.
Pero hay una parte que no aparece en una lista de elementos ni se resuelve con una firma en un formato: Conseguir que la persona realmente use lo que se le entrega.
Por que podemos tener el mejor casco del mercado, pero si está guardado en el casillero no esta protegiendo a nadie.
Podemos entregar unas gafas excelentes, pero si el trabajador se las quita cada vez que se empañan y continua trabajando sin ellas, el problema sigue ahí.
Y unos guantes que llevan meses deteriorados tampoco van a hacer el mismo trabajo que unos que están en buenas condiciones.
Ahí entra algo que para nosotros es bastante importante: La dotación debe ser útil para quien la usa. Tiene que permitirle trabajar, moverse y hacer uso labor sin convertirse en un estorbo. También debe mantenerse en buenas condiciones y reemplazarse cuando ya no cumple adecuadamente su función.
Eso cambia un poco la conversación.
Ya no se trata solamente de "entregar dotación", sino de entender qué necesita realmente una persona para hacer su trabajo.
Y no solamente ocurre en construcción o en industria.
En un hospital, una clínica o un laboratorio nadie está preocupado por una herramienta que pueda caer desde un tercer piso, pero existen otros riesgos. Un procedimiento puede implicar contacto de fluidos, sustancias o materiales que requieren diferentes barreras de protección.
Los guantes son habituales en estos ambientes, pero también pueden ser necesarios batas, protección ocular, protecciones faciales, mascarillas o respiradores, dependiendo de la actividad.
Una salpicadura puede ocurrir durante un procedimiento completamente rutinario. No hace falta que alguien esté haciendo algo fuera de lo normal, Por eso la experiencia, aunque ayuda muchísimo, nunca reemplaza las medidas de prevención.
Hay otro detalle que vale la penda mencionar: en trabajos relacionados con la salud, muchas veces protegerse también significa ayudar a proteger a otra persona.
Un profesional que utiliza correctamente sus elementos de protección no solamente está pensando en su propia seguridad. También está contribuyendo a mantener mejores condiciones para los pacientes, compañeros y demás personas que están alrededor.
Al final todos estos trabajos parece el mismo problema, aunque cambie:
- La forma.
- La confianza.
- La costumbre.
Ese momento en el que alguien piensa que por una vez no pasa nada.
Pueda que no pase nada. Probablemente muchas veces no pase nada.
Pero el problema es que nadie sabe cuál será esa vez.
Un accidente laboral puede dejar una lesión menor, pero también puede significar una incapacidad, un tratamiento largo, días sin trabajar o consecuencias que acompañen a una persona durante mucho tiempo. Y no solamente cambia la vida del trabajador. También afecta a su familia y, por supuesto, a la empresa.
Por eso la prevención termina siendo mucho más barata y, sobre todo, mucho menos dolorosa que intentar solucionar las cosas después.
En Seguritexcolombia entendemos que detrás de cada pedido hay una empresa que necesita dotar a su personal, pero también hay personas que van a ponerse esos elementos todos los días para poder hacer su trabajo. Por eso creemos que escoger la dotación no debería ser una decisión tomada a la carrera.
Hay que mirar qué hace el trabajador, dónde lo hace y con qué se encuentra durante su jornada.
A veces serán unas gafas. En otra actividad harán falta unos guantes específicos. En una planta industrial probablemente habrá que pensar en protección auditiva. En una obra, el casco y el calzado adecuado serán parte de lo básico. En salud, la protección será otra.
No hay una fórmula que sirva para todos.
Y quizá esa sea una de las cosas más importantes que se deben entender cuando hablamos de seguridad laboral: protegerse no significa ponerse todo lo que existe, sino utilizar lo que realmente se necesita para el trabajo que se está haciendo.
El resto parece sencillo, aunque no siempre se cumpla.
Revisar la dotación. Utilizarla. Cuidarla. Cambiarla cuando ya no está en condiciones. Y, sobre todo, no esperar a que ocurra un accidente para entender por qué estaba ahí.
Porque nadie debería tener que aprender el valor de unas gafas de seguridad después de una lesión en los ojos.
Ni el de un casco después de un golpe.
Ni el de unos guantes después de un corte
Para eso existen.
Para eso existen.
Y para que al terminar la jornada, después de todo el trabajo, cada persona pueda simplemente guardar sus cosas, salir por la puerta y volver a casa.